domingo, 5 de septiembre de 2010

RESIGNACIÓN  /  por José María Pemán


Bendito seas Señor
por tu infinita bondad,
porque pones con amor
sobre espinas de dolor
rosas de conformidad.


Que triste es mi caminar,
llevo en mi pecho escondido
un gemido de pesar,
y en mis labios un cantar
para esconder mi gemido.


Mi poesía soñadora
es agua murmuradora
de corriente mansa y grave,
que, al murmurar, no se sabe
si es que canta o que llora.


Y es que temiendo Señor
que este mundo burlador
se burle de mis pesares,
voy ahogando entre cantares
los ayes de mi dolor.


No quiero que en mi cantar
mi pena se transparente
quiero sufrir y callar
no quiero dar a la gente
migajas de mi pesar.


Tú sólo, Dios y Señor,
Tú que por amor me hieres,
Tú que con inmenso amor
pruebas con mayor dolor
a las almas que más quieres.


Tú sólo lo has de saber,
que sólo quiero cantar
mi secreto padecer
a quien lo ha de comprender
y lo puede consolar.


Bendito seas Señor
por tu infinita bondad,
porque pones con amor
sobre espinas de dolor
rosas de conformidad.


Será el dolor que viniera
en buena hora recibido.
Venga pues, lo que Dios quiere.
¿Qué importa verme herido
si es mi Dios el que me hiere?


Yo no me quejo Señor,
yo sé que es gozo el dolor,
si se sufre por amor,
y el padecer es gozar
si se padece de amor.


Sé que para el peregrino
que busca el placer divino
de padecer de amores,
las espinas del camino
se van convirtiendo en flores.


Yo no me quejo Señor,
quiero por amor gozar
la locura del dolor,
quiero hacer mi vida un altar
de un sacrificio de amor.


Yo quiero sufrir, Señor,
quiero por amor gozar
la dulzura del dolor,
quiero hacer mi vida altar
de un sacrificio de amor


Vivir sin pena de amores
es triste vivir sombrío,
como el del agua de un río
que, sin árboles ni flores,
va por un camino baldío.


Vida, la falsa alegría
yo no te envidio, que el día
que fuera mi vida así
temblando de horror diría:
"Dios se ha olvidado de mí".


No huyáis penas y dolores
con flaqueza de cobardes,
ni busquéis falsos amores
que mueren como las flores
en el morir de la tarde.


Saber sufrir y tener
el alma recia y curtida
es lo que importa saber,
la ciencia del padecer
es la ciencia de la vida.


No hay como saber sufrir
con entereza el dolor,
para saber combatir,
que el dolor es la mejor
enseñanza de la vida.


Nos enseña a caminar
por la vida y a luchar
con ánimo bien templado
para no desesperar
ni esperar demasiado.


Es saludable lección
para las necias pasiones,
cauterio del corazón
freno de las tentaciones
y escuela de perfección.


Por eso Dios y Señor,
porque por amor me hieres,
porque con inmenso amor
pruebas con mayor dolor
a las almas que más quieres.


Porque sufrir es curar
las llagas del corazón,
porque sé que nos has de dar
consuelo y resignación
a medida del pesar.


Por tu bondad y tu amor
porque lo mandas y quieres,
porque es tuyo mi dolor,
Bendita sea, Señor,
la mano con que me hieres.

sábado, 4 de septiembre de 2010

COMO LA HIEDRA  / Por L. Pandero


Por el dolor creciente que brota del pecado,
Por haberte querido de todo corazón
Por haberte, Dio mio, tantas veces negado
Tantas veces pedido de rodillas perdón.


Por haberte perdido, por haberte encontrado
Porque es como un desierto nevado mi oración
Porque es como la hiedra sobre el árbol cortado
El recuerdo qu brota cargado de ilusión.


Porque es como la hiedra, déjame que te abrace
Primero amargamente, lleno de flor después
Y que a mi viejo tronco, poco a poco me abrece.


Y que mi vieja sombra se derrame a tus pies
Porque es como la rama donde la savia nace
Mi corazón, Díos mio, sueña que Tú lo ves.

jueves, 2 de septiembre de 2010

EN PAZ / Autor: Amado Nervo


Muy cerca ya de mi ocaso, yo te bendigo vida,
Porque nunca me diste ni trabajos injustos, ni esperanza fallida
Ni trabajos injustos, ni pena inmerecida.
Porque veo al final de mi rudo camino
Que yo fui el arquitecto de mi propio destino.


Que si extraje la miel o la hiel de las cosas
Fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas.
Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno,
Mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno.


Hallé sin duda largas las noches de mis penas
Mas no me prometiste tú, sólo noches buenas,
Y en cambio tuve algunas santamente serenas.


Amé, fui amado, el sol acaricio mi faz.
Vida, nada me debes.
Vida, estamos en paz.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

TE PRESTARÉ POR UN TIEMPO A TUS PADRES


Te prestaré por un tiempo unos Padres para que los ames mientras vivan.
Podrá ser 10, 20, 30 años más, hasta que los llame. Te pregunto: ¿Podrás cuidarlos?


Quiero que aprendas a vivir con ellos, les he buscado unos hijos y te he elegido a ti.
No te ofrezco que se quedarán contigo para siempre, sólo te los presto.
Ellos te darán ternura y te darán alegría por tenerte.


El día que los llame no llorarás ni me odiarás porque los regresé a mí.
Su ausencia corporal quedará compensada por el amor y por los muchos y agradables recuerdos.


Ten presente que si algo te entristece, que si el golpe del dolor te hiere algún día, tu pena es mía y así, con todo esto, tu luto será más llevadero y habrás de decir con agradecida humildad: ¡Hágase Señor tu voluntad!