sábado, 4 de septiembre de 2010

COMO LA HIEDRA  / Por L. Pandero


Por el dolor creciente que brota del pecado,
Por haberte querido de todo corazón
Por haberte, Dio mio, tantas veces negado
Tantas veces pedido de rodillas perdón.


Por haberte perdido, por haberte encontrado
Porque es como un desierto nevado mi oración
Porque es como la hiedra sobre el árbol cortado
El recuerdo qu brota cargado de ilusión.


Porque es como la hiedra, déjame que te abrace
Primero amargamente, lleno de flor después
Y que a mi viejo tronco, poco a poco me abrece.


Y que mi vieja sombra se derrame a tus pies
Porque es como la rama donde la savia nace
Mi corazón, Díos mio, sueña que Tú lo ves.

No hay comentarios: