COMO LA HIEDRA / De: L. Pandero
Por el dolor creciente que brota del pecado
Por haberte querido de todo corazón
Por haberte, Dios mío, tantas veces negado,
Tantas veces, pedido de rodillas, perdón.
Por haberte perdido, por haberte entregado,
Porque es como un desierto nevado mi oración,
Porque es como la hiedra sobre el árbol cortado,
El recuerdo que brota cargado de ilusión.
Porque es como la hiedra, déjame que te abrace,
Primero amargamente, lleno de flor después,
Y que a mi viejo tronco, poco a poco, me abrece.
Y que mi vieja sombra se derrame a tus pies,
Porque es como la rama donde la savia nace
Mi corazón, Dios mío, sueña que Tú lo ves.
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